Este martes en la noche falleció el maestro
Eusebio Ruvalcaba. Se hacía querer, y eso lo supimos cuantos lo conocimos. Horas y horas de charla y enseñanzas, horas y horas en el taller y en el bar, horas y horas que se iban como agua. Escribía profesionalmente, desde la mente y desde el corazón, ensayo, poesía, cuento... y compartía con gusto ese amor por la vida y la palabra. Hoy todos, lectores y amigos, compartimos una gran tristeza. Los invito a leer
mi columna de este domingo en
Pulso, y principalmente a visitar
su blog y a hacer un brindis por él.
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| San Luis Potosí, 2015 |
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