Día del beso. Festejar ese genial intercambio de saliva y de químicos. En la boca o en el cuello.
Donde quiera y se pueda.
Muá, muá y requetemuá, como decían en Juan sin Miedo.
Onomatopeyizar el beso no es tan sencillo, como nada de lo que creemos oír, o podríamos decir que es muy particular, como lo demuestra la siguiente imagen (o secuencia de):
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