El amor no es complejo, pero la mente lo hace tal. Estamos demasiado con la mente, y no conocemos los caminos del amor. Conocemos los caminos del deseo y la voluntad del deseo, pero no conocemos el amor. El amor es la llama sin el humo. Estamos demasiado familiarizados con el humo; llena nuestras cabezas y nuestros corazones, y vemos oscuramente. No somos sencillos con la belleza de la llama; nos torturamos con ella. No vivimos con la llama, siguiéndola rápidamente dondequiera que pueda llevarnos. Sabemos demasiado, lo que siempre es poco...
yo añadiría que el amor "es", que se posa en las almas tranquilas, y huye de las tumultuosas.
ResponderBorrarInteresante y necesario texto.
Saudos.