Se ve ansioso, se siente ansioso o algo así, me dice. Pero el ansia busca y él ya no busca nada, su mirada está vacía. Solo le quedan las ganas de no estar en ninguna parte, de huir de todo. No, de sí. Se siente a disgusto aquí o allá, consigo mismo. Desgano total para hacer lo que se debe, asegura, no desaparece la fatiga para fingir sonrisas o para leer. A veces no puede controlar los accesos de llanto. Dicen que luego amanece, o que llegará la primavera, pero todo se le vuelve más oscuro. ¿Escribir? ¿Para qué, para quién? Desahogo efímero mientras regresa el dolor. Ya para qué. Aunque a a destiempo, acaso no como debiera, a quienes quiere ya se los ha dicho. A quien ama también.
¿Yo qué opino? No sé. Ya no sé nada. Sólo sé que es tiempo de soltar las amarras, pienso antes de retirar la vista del espejo.
Judas en el Jockey Club
Hace 1 hora.


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