Y a veces termina un movimiento de una ópera magna, una sinfonía inconclusa, opus celeste. Silencio, al menos para que alguien lo sienta mientras en otra parte nos reunimos, instrumentos húmedos. La música es así: ritmos y cadencias que se quedan, si no en el pentagrama, en la memoria. Cosa de acoplar sensaciones (cada quien su parte, un instrumento a la vez todos juntos) para hacer ese milagro de sensaciones. Cosa de encontrar nuestro leitmotifv.
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(Y felicidades a las muchas Cecilias Roque de la familia, música nominal y habitual en honor a la abuela, que hoy hubiera cumplido años.)
Judas en el Jockey Club
Hace 1 hora.


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