Yo también fui niño de Emma. Era un placer irse toda la tarde a pintar, con fondo de música clásica y libertad, y convivir con algunos compañeros de aventuras con los que el Instituto Potosino de Bellas Artes se convertía en un enorme laberinto, donde todos los grupos y todas las artes se podían encontrar para go. Nadie mejor que Emmita para promover nuestro arte, para cuidarlo. Felicidades, maestra.
0 ecos:
Publicar un comentario