Le comentaba a alguien que ser madre no debería ser un título dado a cualquier mujer que lleva un producto humano en la panza, que debería ser dado con los años y con exámenes, y tras lograr que ese producto se humanice. Muchas amigas y familiares, cierto, merecen el título con creces.
Hoy el no casarse está a la alza, cuando hay otro sistema de prioridades. Está a veces la unión libre o incluso la elección de no tener pareja. Releo algunos fragmentos de El presente insoportable, de Alfredo Pavón, donde trata el tema de las solteronas, personaje literario y real "de los de antes", cuando, entre otras circunstancias, siempre tocaba en suerte a alguna hija hacerse cargo de sus padres, que para eso la habían traído a este mundo, o hubo un terrible desengaño o... muchas causas:
"Vidas calladas, sordas, sin brillo, proclives a la pasividad y a la repetición. ¿Qué se oculta tras esa máscara de gesto inalterable? Atrás del disfraz corre, subterránea, una historia que desmiente el vacío de la solterona, bulle una corriente que pronto aflora a la superficie y revela las condiciones, en verdad traumáticas, de un presente insoportable. Es decir, una serie de prohibiciones, inhibiciones, renuncias. La conciencia femenina contempla su presente hostil: no puede ya negarse a hacerlo; y se obliga, como aventura última, a asumir un proyecto con el cual darle otro sentido a su existencia".


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