pero leerte es un goce. No he regresado, sigo en mi letargo, largo, letal. Palpitaciones, todo es un pulso pero cambia de lugar. Hoy menos que nunca sé quién soy, pero saber de lugares no comunes, lo que pasa en tus silencios e imaginar tu sonrisa, tu mirada, oírte a medianoche o leer tus mensajes es un gran respiro en estos caóticos días.
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