El placer sexual no es metonímico: una vez tomado, se le corta: era la Fiesta, siempre cerrada, por suspensión temporal, vigilada, de lo prohibido. La ternura, por el contrario, no es más que una metonimia infinita, insaciable; el gesto, el episodio de ternura (el acorde delicioso de una velada) no puede interrumpirse sino con aflicción: todo parece puesto en duda: retorno del ritmo —vritti—, alejamiento del nirvana.
Concurso #80
Hace 7 horas


Maravillosa definición de la ternura, tal vez como contrapunto del sexo. Me pregunto ¿qué es más prescindinble, el sexo o la ternura? Indudablemente, el sexo. Pero pocos lo han comprobado.
ResponderEliminarSiempre nos traes textos interesantes.
Un abrazo.
Gracias por la visita y los comentarios. En lo posible, no me gustaría prescindir de ninguno de los dos, porque son parte de un todo. Pero sí, la ternura se puede demostrar en todas partes, con un abrazo, un beso o un apapacho.
ResponderEliminarAbrazos ternurosos.
¿qué va de Mishima? :D
ResponderEliminarDe Mishima veremos "Confesiones de una máscara" y de Kawabata "La casa de las bellas durmientes".
ResponderEliminar