En mis tiempos adolescentes pertenecí a un grupo juvenil católico, en el que con la influencia de la teología de la liberación se hicieron obras de teatro, revistas y hasta marchas políticas en las que había sobre todo ganas de hacer ver que no estábamos de acuerdo con muchas cosas.
Una de las obras representadas, obviamente, fue Jesucristo Superestrella, aunque aderezada con canciones de Los Bukis (Casas de cartón), Gabino Palomares (No basta rezar y Letanía de los poderosos) o los hermanos Mejía Godoy (Misa campesina).
Otra obra fue ¿Quién lo mató? El juicio de la humanidad, en la que se proponía al público, mediante los argumentos presentados por un abogado defensor y un fiscal, que se pronunciaran sobre la inocencia o la culpabilidad de los implicados en la crucifixión de Cristo: Anás, Caifás, Herodes, Judas Iscariote y Poncio Pilatos. En la mayoría de las representaciones todos fueron condenados por el público, si acaso el que se salvó fue Anás una sola vez por su avanzada edad y porque se dijo que el que tomó la decisión de pedir la muerte de Jesús fue su yerno Caifás, quien lo despojó del cargo de sumo sacerdote.
Entre los argumentos de la defensa, si mal no recuerdo, estaban que los sacerdotes veían a un hereje que hacía milagros los sábados, que ofendía a los comerciantes del templo (todos puntuales en sus limosnas), y que su actitud haría que los romanos castigaran a todo el pueblo. De Judas se decía que sólo obedeció el designio divino, de Herodes que en realidad él no intervino pues no le importaba lo que hicieran los judíos, y de Pilatos que él intentó salvarlo mandándolo a Herodes y ofreciendo otro en su lugar (Barrabas).
En Jesucristo Superestrella y en otras obras la figura de Judas como personaje se ha analizado con otras miradas, pero no las de los otros villanos de la historia como temas literarios.
Quedó pendiente, aunque la ensayamos mucho, la representación de El extensionista, obra de Felipe Santander, tan vigente a más de veinte años de aquellos grupos juveniles.
miércoles, marzo 31, 2010
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Me impresionan las actividades tan interesantes que hacíais en aquel grupo católico. Yo he sido educada por religiosas toda mi vida y jamás me dieron la más mínima oportunidad de opinar, ni mucho menos pensar por mí misma sobre cuestiones tan establecidas por la Iglesia Católica. Tuve que esperar mucho tiempo para poder pronunciarme y expresar mis dudas, que eran muuuuuuuuchas. La verdad, darte la oportunidad desde el propio catolicismo de tener una visión personal del momento histórico en el que murió Jesús y juzgar de una forma personal a los que intervinieron en su muerte... Interesante, de verdad.
ResponderEliminarUn abrazo.
La cuestión era que el Sacerdote dirigente (Jesús Oliva) no era precisamente un modelo católico. Su liderazgo eficaz logró atraer a numerosos jóvenes, y terminó por ser incómodo para la jerarquía católica y para los intereses conservadores de la comunidad, razón por la que fué removido de la Parroquia San Pío X. Recuerdo que incluso echaba mano de música cristiana ("o protestante") en las citadas obras. También un abrazo.
ResponderEliminarEn efecto...la teología de la liberación tan promovida en algún tiempo, fue y será sin duda un referente obligado en la historia de la religión católica. Por otra parte la orden Jesuita, a mi entender que es bastante pobre en estos menesteres, es según desde mi apreciación una de las ordenes religiosas más comprometidas socialmeente, no solo por su apertura al dialogo, sí no también porque son de los pocos sacerdotes que se han comprometido realmente con las luchas de los pueblos, han promovido desde siempre el acceso al conocimiento, la libertad y se les conoce también como defensores de los derechos humanos de los más necesitados....generalmente los Jesuitas, no figuran en las grandes catedrales de las ciudades ni en las parroquias más rentables... casi siempre los encontramos en las comunidades indígenas, en las serranías, en lugares donde su influencia no cause dolores de cabeza a la jerarquía católica y...upps..ya me salí del tema.
ResponderEliminarBueno...sirva pretexto para saludar al buen amigo y colega Alejandro Roque, por sus atinadas discusiones.
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