Hay mentiras piadosas, hay silencios que otorgan o cambios narrativos que tienen función emotiva o hasta poética en el discurso, pero cuando la mentira se vuelve la sustancia del mensaje no hay comunicación. Como escuchas, como receptores, queremos que lo que oímos sea bien contado.
A Pedro le creyeron, luego ya no, hasta que el lobo vino y aunque se oían los aullidos todos en el pueblo reían.
En literatura hay que saber mentir, y creérsela. Como en la vida real, depende de cómo se presente la mentira para que la historia no caiga en la obviedad. Por eso se habla de verosimilitud, no de verdad. Un sospechoso presentado apresuradamente y confesando absurdos a unas cuantas horas de ocurrida la fechoría es un mal augurio. La ausencia de un móvil (el objeto mágico del que habla la teoría del cuento de Propp) nos deja invariablemente frente a alguien que resulta un falso héroe (¿un falso escritor?).
Ese cuento ya me lo sé.
Como dicen en mi tierra: "Que te compre quien no te conozca".
miércoles, febrero 03, 2010
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Una novela es una maravillosa mentira que se muestra real y viva ante el lector, que en ningún momento duda; lo demás es "un cuento".
ResponderEliminarCompletamente de acuerdo.
Besos.
Habrá que considerar que el mentir es pura intención; la mentira no se relaciona, en ningún lugar, con la falsedad, dado que es posible mentir con la verdad...
ResponderEliminarHola y gracias. La mentira puede ser una verdad, pero al ser una verdad selectiva, que se emite con una intención y en un contexto, su función sigue siendo falsear una realidad o una opinión.
ResponderEliminarLa RAE define: "Decir o manifestar lo contrario de lo que se sabe, cree o piensa. /Inducir a error. Mentir a alguien los indicios, las esperanzas./ Fingir, aparentar. /Falsificar algo. /Faltar a lo prometido, quebrantar un pacto".
Se trata de lograr un efecto conveniente al que emite la mentira, o perjudicial a quien la oye. Es cierto que para mentir ni siquiera son necesarias las palabras.
En todo caso, ficción no es igual a mentira. El lenguaje hace la diferencia.
Salud.
Los escritores paren historias sacadas de su imaginación con cinceladas reales ó no, ahí reside el misterio.
ResponderEliminarYo no soy escritora, soy una vomitadora de palabras expresando sentimientos que cuando se traducen en relatos las personas piensan que son vivencias reales, ¿éso es bueno? quizás no.
Tu blog me gustó. Felicidades.
Un abrazo
Por eso me gusta a mí la novela utópica, para no tener que pensar si es real o no.. jajjaja
ResponderEliminarUn abrazo.