martes, enero 05, 2010

Albert Camus



Ayer, 4 de enero, hace 50 años, murió Albert Camus, autor de El extranjero y La peste (ésta última muy recordada en 2009 durante la temporada de influenza). Un pensador crítico, lúcido, y para muestra un botón:

El mito de Sísifo

(fragmentos)

Los dioses habían condenado a Sísifo a empujar sin cesar una roca hasta la cima de una montaña, desde donde la piedra volvería a caer por su propio peso. Habían pensado con algún fundamento que no hay castigo más terrible que el trabajo inútil y sin esperanza.

Si se ha de creer a Homero, Sísifo era el más sabio y prudente de los mortales. No obstante, según otra tradición, se inclinaba al oficio de bandido. No veo en ello contradicción. Difieren las opiniones sobre los motivos que le convirtieron en un trabajador inútil en los infiernos. Se le reprocha, ante todo, alguna ligereza con los dioses. Reveló sus secretos. Egina, hija de Asopo, fue raptada por Júpiter. Al padre le asombró esa desaparición y se quejó a Sísifo. Éste, que conocía el rapto, se ofreció a informar sobre él a Asopo con la condición de que diese agua a la ciudadela de Corinto. Prefirió la bendición del agua a los rayos celestes.

Por ello le castigaron enviándole al infierno. Homero nos cuenta también que Sísifo había encadenado a la Muerte. Plutón no pudo soportar el espectáculo de su imperio desierto y silencioso. Envió al dios de la guerra, quien liberó a la Muerte de manos de su vencedor. Se dice también que Sísifo, cuando estaba a punto de morir, quiso imprudentemente poner a prueba el amor de su esposa. le ordenó que arrojara su cuerpo sin sepultura en medio de la plaza pública. Sísifo se encontró en los infiernos y allí irritado por una obediencia tan contraria al amor humano, obtuvo de Plutón el permiso para volver a la tierra con objeto de castigar a su esposa. Pero cuando volvió a ver este mundo, a gustar del agua y el sol, de las piedras cálidas y el mar, ya no quiso volver a la sombra infernal.

Los llamamientos, las iras y las advertencias no sirvieron para nada. Vivió muchos años más ante la curva del golfo, la mar brillante y las sonrisas de la tierra. Fue necesario un decreto de los dioses. Mercurio bajó a la tierra a coger al audaz por la fuerza, le apartó de sus goces y le llevó por la fuerza a los infiernos, donde estaba ya preparada su roca. Se ha comprendido ya que Sísifo es el héroe absurdo. Lo es en tanto por sus pasiones como por su tormento. Su desprecio de los dioses, su odio a la muerte y su apasionamiento por la vida le valieron ese suplicio indecible en el que todo el ser dedica a no acabar nada. Es el precio que hay que pagar por las pasiones de esta tierra. 

No se nos dice nada sobre Sísifo en los infiernos. Los mitos están hechos para que la imaginación los anime. Con respecto a éste, lo único que se ve es todo el esfuerzo de un cuerpo tenso para levantar la enorme piedra, hacerla rodar y ayudarla a subir una pendiente cien veces recorrida; se ve el rostro crispado, la mejilla pegada a la piedra, la ayuda de un hombro que recibe la masa cubierta de arcilla, de un pie que la calza, la tensión de los brazos, la seguridad enteramente humana de dos manos llenas de tierra. Al final de ese largo esfuerzo, medido por el espacio sin cielo y el tiempo sin profundidad, se alcanza la meta. Sísifo ve entonces como la piedra desciende en algunos instantes hacia ese mundo inferior desde el que habrá de volverla a subir hacia las cimas, y baja de nuevo a la llanura. Sísifo me interesa durante ese regreso, esa pausa. Un rostro que sufre tan cerca de las piedras es ya él mismo piedra. 

[…] 

Dejo a Sísifo al pie de la montaña. Se vuelve a encontrar siempre su carga. Pero Sísifo enseña la fidelidad superior que niega a los dioses y levanta las rocas. Él también juzga que todo está bien. Este universo en adelante sin amo no le parece estéril ni fútil. Cada uno de los granos de esta piedra, cada trozo mineral de esta montaña llena de oscuridad forma por sí solo un mundo. El esfuerzo mismo para llegar a las cimas basta para llenar un corazón de hombre.

Hay que imaginarse a Sísifo dichoso.

2 ecos:

  1. Mis felicitaciones por este homenaje a Albert Camus. He leído algunas de sus obras y me quedo con "El extranjero". Me parece una manera muy inteligente de describir la indiferente actitud de un hombre hacia su mundo.
    Un saludo.

    ResponderEliminar
  2. Hay que imaginarse a Sísifo dichoso.

    Vaya regalo de Año Nuevo!

    Gracias por la frase, estimado Alexandro.

    ResponderEliminar

Únete a la campaña

Únete a la campaña
por una correcta ortografía en los blogs

temas recurrentes:

1984 A Alejandro Jodorowsky Alex Alexandro Roque Alicia amediavoz amor aniversario aniversario luctuoso antropología Arcipreste Axolote Arreola astrología AxRq año nuevo Ballet Provincial cantinas caperucito y otros cuentos ciencia ficción cine cine mexicano Cioran citas comparación entre cuento y novela crimen crimentales crimentalista crítica dancística crítica literaria crónica Cuca Cuentos Potosinos danza decálogo depresión deseo desierto desnudo despedidas diccionarios divulgación científica documentales dolor ecología educación El Colegio de San Luis El guardián entre el centeno emos encuentro Enrique serna ensayo enseñanza artística enseñanza de la literatura epigramas eros eros guachichil escribir escritores escritura experimentar visual exposiciones festivales FIDC-LL fiesta filosofía Flickr fotografia fractales Fragmentos de un discurso amoroso frases futbol Gabriel García Márquez Gabriel Zaid Gil de Biedma Gonzalo Rojas géneros literarios hadas Heriberto Yépez heterónimos historia historia editorial de SLP Horas de Junio humor idioma ilustraciones imaginación independencia indígena infancia inseguridad inspiración intelectuales intertextualidad IPBA Italo Calvino Jaime Joyce Jaime Lopez Jaime Sabines Javier Sicilia JEP Jesús C. Pérez Joaquín Antonio Peñalosa Joaquín Sabina Jonguitud Jorge Ferretis Juan Carlos Onetti Juan Rulfo Julio Cortázar Kawabata la bella villa La Odisea lenguaje libros Lila López literatura literatura colombiana literatura femenina literatura mexicana literatura oral literatura potosina literatura regional locura Lolita Luis Cortés Bargalló Luis García Montero luna Manuel Calvillo Manuel José Othón matemáticas mentiras microhistorias Milan Kundera minicuentos mirada mititos mitología griega mitos muerte musas Museo Othoniano México música nada narciso narcocorridos navidad Nietzsche ninfas niños Nobel noche nomadismo noticias novela Novela de la Revolución numerología obituario obituario desde el Potosí Octavio Paz Ofelia Pérez Sepúlveda onomástico ortografía Oscar Wilde otoño paisaje palabra personajes femeninos Pessoa Philip Roth pintura plagio poesia? poesía poetomancia política potosinos ilustres premios literarios presentación de libro princesa promoción cultural Pulso Rafael Cadenas Ramón López Velarde Rayuela revista Casa del Tiempo revista Estilo revista Guardagujas revista La Corriente revista Morbo revistas Revolución Mexicana Ricardo Castillo Ricardo Yáñez Roland Barthes Roy Salvador Elizondo San Luis Potosí San Luis Rey de Francia santos inocentes Saramago secretaría de cultura semana santa semiología Servicios Editoriales Debajo del Agua sexualidad Si una noche de invierno un viajero sicoanálisis sicología Socorro Venegas Sor Juana Inés de la Cruz Soren Kierkegaard sueño suplementos culturales talleres literarios Tomás Calvillo Tomás Segovia trazos tribus urbanas twitter Uaslp Umberto Eco Universidad Vademécum Villa Juárez Villahermosa Virgen de Gudalupe Vladimir Nabokov yo soy de San Luis Potosí