sábado, octubre 03, 2009

2 de octubre

No es que se me haya olvidado, pero hay otras luchas que sufrir, que dar en estas tierras donde todos somos sospechosos comunes. Hay muchos temas que parece se nos olvidan, como esa masacre ordenada desde el gobierno hace más de 40 años. Hoy no hay tanta sangre, o se fragmenta más: nueve ejecutados por aquí, un entambado por allá, dos descabezados, y así... pero la nueva batalla la está ganando el gobierno aunque no lo parezca, juran, como aquella que tampoco ganaron.

La historia la escriben los vencedores, dicen, y la literatura los vencidos. Al menos en mi caso es el desquite ante las realidades que se escapan, son o se vuelven inaccesibles o no son lo que he creído percibir. El de afuera se siente más viejo y jodido que nunca. Aquí en la red ni necesito nombre, no hay obligación de sonreír y las afinidades vendrán sin obligación. Afuera dicen: yo no te pido que estés bien, nomás no me lo cuentes. Aquí hay una distancia que no se recorre tan fácilmente, hay cruces que el de afuera no se permitiría. Aquí llega el que quiere, el que quiere comenta, el que no quiere desespera. El de afuera se siente desanimado pero no es el único: conversaciones y lecturas, blogs y noticias dan cuenta de que todo anda patas arriba.

Tal vez sí, como me recomiendan en Qvod ago, debería irme a rodar por los caminos, con un 1/8 de gasolina en este día para no recordar los aumentos, el desempleo, la inversión de fondos para el retiro en empresas ladronas, y todas las historias trágicas que se le están ocurriendo a la pluma del funcionario de cuyo nombre no quiero acordarme. Que si Mercedes Sosa se muere o mil más mueren, que si le dieron la sede olímpica a los brasileiros... Escapar, total, allá los otros y sus problemas. Podría pensar dándome palmaditas que ya terminé una nueva novelita y hay que buscarle editor (y a otros textos que siguen el disco duro), o regodearme en las gratas opiniones que sobre mi capítulo tuvieron los comentaristas y el coordinador de ¡Yo soy de San Luis Potosí!... con un pie en Estados Unidos en la presentación del libro en El Colegio de San Luis. Gracias de nuevo, por cierto.

Pero aparecen nuevos fantasmas, más recovecos en el ya caótico laberinto, en la zona de desastres que es la cabecera del blog. El subibaja emocional parece tener motor.

Recomendación de Hache, leo en Milenio un ensayo de Enrique Serna, de quien admiro sus novelas, algunos cuentos y no mucho sus ensayos y artículos periodísticos:

A partir de los años 60, Paz empezó a abismarse en la filosofía del lenguaje y su poesía, despojada de cuerpo y materia, sufrió un proceso de licuefacción que él mismo definió en la penúltima estrofa de Pasado en claro. “Alcé con las palabras y sus sombras, una torre ambulante de reflejos, torre que anda, construcción de viento”. Declaraciones del mismo corte, con variantes mínimas, pueden hallarse por docenas en sus ensayos y poemas posteriores. Tal vez por eso el último Paz es tan fácil de parodiar: su retórica evanescente llegó a ser una prestigiosa rutina que los poetastros eruditos se apropiaron con facilidad, no sólo en México, sino en toda Latinoamérica, donde Paz tuvo y tiene decenas de imitadores. Entre ellos sobresale por su inane flacidez el brasileño Haroldo de Campos, fundador del concretismo y de la masturbación en seco. Charlatán encarcelado en el verbo, Campos pergeñó el siguiente galimatías: “Lo que importa no es el viaje sino el comienzo por eso me meto a escribir mil páginas a escribir milyunapáginas para acabar con la escritura para finiciar con la escritura por eso entrelazo escribir sobre escribir es el futuro del escribir esclavo y páginas se ensimisman mismas se ensimisman donde el fin es el comienzo...”.

¡Oh, delicias de Onán! Sin querer, en medio de su logorrea, Campos dijo una gran verdad:
escribir sobre escribir es el futuro del escribir esclavo. En efecto, no hay peor esclavitud que vivir atado a las palabras, cuando no se tiene nada que decir con ellas. Pero a despecho de Campos y otros innovadores apolillados, la verdadera revolución del lenguaje poético a cien años de Mallarmé sería salvar a la escritura del autismo grandilocuente y quebrar el espejo donde se mira extasiada. Tal vez entonces el medium volverá a decirnos algo.

Onanismo, desquite, aquí seguimos. Creo que aún hay cosas que decir, sin espejitos.

Les dejo esta homenaje de Salle al comic de Jis y Trino, Santos contra la Tetona Mendoza

2 ecos:

  1. Hola. Se ve sustancioso el ensayo de Serna. ¿Lo tendrás completo? No lo encuentro por ningún lado. Saludos.

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  2. Lo acabo de encontrar en Milenio. Gracias de cualquier modo.

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