jueves, agosto 13, 2009

Vértigo

Por favor, abróchese el cinturón. Sí, tal vez es masoquismo, tal vez son ganas de sudar frío sin razón. El llamado de la selva, de la muerte. El riesgo sin promesa, sin recompensa. Dejarse llevar al descenso, enfrentarse al juguete elegido. Es la montaña rusa, con su lento subir y sus arrebatadas caídas, la tierra corriendo hacia la cara, el abismo montado en acero, escondido con la cola de fuera en rieles curvados que uno espera tengan el aceite necesario para la fricción. No echen paja, se vale gritar en lo alto, como en todo buen orgasmo. Es sólo una diversión, así lo advierte el letrero "área de juegos mecánicos", pero la vida puede detenerse en el grito, quedarse arriba cuando el corazón está débil. Para eso pagamos. Si acaso no, a comprar un boleto más, qué caray.

¿Por qué a las búsquedas de peligro muchas veces se les adjetiva como "rusas"? No. Ahora que lo pienso (que lo escribo), "una rusa" tiene otras connotaciones más agradables, no necesariamente peligrosas... Digamos que a la búsqueda de emociones fuertes es a lo que se califica como ruso. Será lo exótico, tal vez, lo lejano, como ir a descubrir la nueva ruta hacia "las Indias" o llamar turkey al pavo. Será que, como las matrushkas, nos recuerdan la búsqueda y el encuentro, ese punto donde la realidad tiene que abrirse para ser admirada, donde si avanzas ganas. Digo, se me ocurre, si alguien tiene una idea mejor o, digo, cuando menos una idea que yo no, se lo agradeceré.

Si la montaña no viene a ti tú ve a la ruleta. De la ruleta rusa en realidad no se sabe su origen, aunque sus primeras menciones son apenas en el siglo XX, en un cuento ruso, donde obviamente no le llaman ruleta rusa, sino que se menciona un juego de la soldadesca. Click, el que sigue. Aquí en México no nos quedamos atrás, como demuestra la escena de ¡Vámonos con Pancho Villa! donde el pobre gordo tiene más posibilidades de recibir el balazo de la pistola aventada al aire en un oscuro cuarto lleno de revolucionarios. Lo tradicional es girar el tambor de un revolver hasta que una posibilidad entre seis se da entre dos, en soledad el espejo puede ser el otro. El azar como muestra de honor, de valor, de cobardía o inconsciencia. Matarse para matar el tiempo. Sólo un juego, dicen los que oyen el click y se quitan la gota de sudor frío. Si alguien quiere una probada virtual vaya a parchis.

Hay que advertir que los juegos rusos no admiten comer ante de. La emoción está primero. Dosvidania.

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