Un frasco de tinta nos transforma tras la caída.
Es-crí-be-me.
Me siento crecer, buena parte de mí, casi todo.
Un libro bajo la mesa pide lee-me.
Y me vuelvo pequeño
(el tamaño ideal si se es mariposa)
en peligro de ahogarme en la noche que inventé al ser gigante.
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